INTRODUCCIÓN
El informe de la UNESCO de Seguimiento de la Educación Para Todos
en el Mundo1
del año 2012 señala que: “La población joven es numerosa
y está creciendo. El bienestar y la prosperidad de los jóvenes dependen
más que nunca de las competencias que la educación y la capacitación
pueden ofrecerles. No satisfacer esta necesidad es una pérdida de potencial
humano (…) Las competencias de los jóvenes nunca han sido tan vitales
(…) La educación no estriba solo en velar por que todos los niños puedan
asistir a la escuela. Se trata de preparar a los jóvenes para la vida, dándoles
oportunidades de encontrar un trabajo digno, de ganarse la vida, de contribuir
a sus comunidades y sociedades y desarrollar su potencial”. Este concepto de
bienestar incluye también la salud sexual y reproductiva de las y los jóvenes,
por lo que resulta importante dotarlos de una educación integral de la
sexualidad.